Siempre existen las preocupaciones, la mayoría de nosotros pensamos que si no nos preocupamos de los problemas que nos ocupan el día a día, si no nos preocupamos y además seriamente no vamos a poder resolverlos porque de los “pasotas” no es el mundo. En algún punto de nuestra infancia, adolescencia desarrollamos la idea de que es bueno preocuparse porque de esa manera seremos responsables, nuestros educadores suelen contribuir a esa buena imagen de nosotros mismos advirtiéndonos de las pésimas consecuencias de no cumplir con nuestra responsabilidad, de solucionar siempre nuestros propios problemas, eso se llama auto-capacidad, independencia….

Todo está bien, verdad es que nos tenemos que gestionar nuestros asuntos, tratar de ser independientes, que también está bien que se pida ayuda a los demás cuando uno no es capaz por sí solo, pero de eso a crearnos un estado de preocupación continuo para así resolver cuanto antes nuestros temas, va un abismo. Incluso hay personas que ven bien el tener ese estado de preocupación perpetuo con argumentaciones tan inocentes como que los problemas hay que quitárselos cuanto antes de encima, “hay que disfrutar de la vida y en ella no tienen cabida las partes negativas”, “las cosas desagradables” “demasiadas desgracias pasan ya para que encima, nuestro horizonte se llene de más problemas”.

Todo está bien, esos razonamientos no solo son cosa de uno sino que se oyen con cierta asiduidad en nuestras conversaciones con los demás. Y es cierto que a nadie nos gusta tener problemas, a nadie y que si se pueden solucionar prontamente, estupendo pero no podemos convertir nuestra vida en una preocupación por solucionar los problemas que nos vienen, como diciéndonos que todos los males van para uno, que no hago otra cosa más que solucionar entuertos. Esta vida, la nuestra tiene muchísimas cosas agradables, muy buenas algunas y también problemas, hechos desagradables y que forman parte de nuestro compartir diario con las situaciones, con los semejantes, con la vida.

Por todo ello, sin intención de fomentar el término “pasotismo”, opino que es bastante más saludable para nuestra salud emocional: “el pasar” más que el implicarse en demasía, de los problemas hay que preocuparse lo justo, más bien hay que ocuparse, ocuparse de resolverlos, pensar que forman parte integrada de los hechos y rezar (para los que creen, y para los que no, confiar un poco en la suerte), el amor por la preocupación es absurdo, los mejores ejecutivos del mundo se ocupan de multitud de temas al día y no se preocupan de ellos, simplemente ejecutan los planes y si pueden, se divierten con ellos, a ello tenemos que tratar de llegar

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Psicólogo Riesco M

Psicólogo Colegiado en el colegio oficial de Castilla la Mancha Nº de colegiado: CM-2230

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