¿Qué es lo que haces que no te gusta?

¿Eres una marioneta de ti mismo, haciendo cosas que no puedes evitar?

¿Tan débil te consideras?

Lo has intentado un montón de veces y vuelves a caer, es que es imposible, soy débil?

No sé, lo que compruebo una y otra vez es que me esfuerzo en conseguir cosas, beneficios y al final siempre caigo en la rutina, en la apatía, en la falta de…  y me molesta porque observo a los demás y veo que no tienen los “comezones” que yo, que no se quiebran la cabeza por cosas que le pasan, que cometen errores y que se quedan tan panchos, y no es porque no lo intente, no dejo de hacerlo, pero no me veo capaz, no se como lo hacen los demás, yo no puedo y tengo gente que me apoya, amigos, familia pero yo mismo me noto débil, será mi naturaleza?

Dime que problemas puedo achacarle

Pensamientos que cada vez con más frecuencia se ven en pacientes que acuden a terapias de psicología, esperando siempre alguna fórmula mágica, tipo pastillas que le alivie de estas “comeduras de coco”, como el que va a su médico de cabecera y con una medicación pautada se despacha. Es un poco más complicado pero no imposible, la terapia se centra en curarte pero sin depender de agentes externos, de algo que te tomes, es tomar consciencia de que es lo que te pasa, analizar tus ideas, tu forma de llegar a ellas, en ocasiones porque has llegado a ellas aunque no es imprescindible, y sobre todo entender que de la misma manera que has forjado en tu mente, esa forma de hacer, esa forma de pensar, también es posible cambiarla, también es posible modificarla.

Es posible que se implantaran en tu cerebro en una época sensible de tu crecimiento, es posible, es posible que en esa época no tuvieras la capacidad suficiente para rebatirlas, es posible, es posible que no supieras elegir  el camino por el que salir del atolladero, también es posible, pero ahora, en el momento actual, has cambiado, eres el mismo de antes pero has crecido, tienes más capacidad, tienes más experiencia, sabes más y por consiguiente estás más preparado para poder decidir, poder decidir sabiendo que no tiene porque ser el camino perfecto, que te puedes equivocar y ahí está quizás la diferencia con el que eras antes, con la que eras antes, ahora sabes que no pasa nada porque cometas un error, que no pasa nada porque cometas muchos, has aprendido que se pueden cometer y aprender de ellos, esto quiero que no suene a frase tópica, se aprende más de las equivocaciones que de los aciertos y es muy cierto, normalmente en la terapia es lo que se aprende, a surfear, a banalizar, a no prestar excesiva atención a los errores cometidos, a entender que forman parte de la actuación del ser humano y como tal parte, no hay que centrarse en ellos, minimizando los aciertos, machacándose en el sentido: no valgo, no soy capaz, es inútil…. no se te dice habitualmente que no sea verdad, que no seas un inútil, se te dice, y muy claro, pero también se te dice que eres un inútil para algunas cosas, pero para otras eres un genio, claro luego escuchas los ecos de la sociedad, de la sociedad que nos rodea y ésta te exige ser perfecto en casi todo: “es que como no hagas esto no vales tanto como los demás” “como no compres de  esta marca no vas a ir a la moda” cuántos mensajes parecidos oímos a lo largo del día, incontables.

Párate a pensar, no en algo en particular, sino solo estare contigo, con tu esencia, con tu interior y de vez en cuando, no de manera obligada o fija, solo cuando sientas la necesidad y verás.

 

 

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Psicólogo Riesco M

Psicólogo Colegiado en el colegio oficial de Castilla la Mancha Nº de colegiado: CM-2230

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