Te dices todo lo que se te ocurre?

No importa lo que te digas porque al fin y al cabo lo que pretendes es ser sincero contigo mismo?

Pues bien eso es cierto, hay que sincerarse con uno pero sin pasarse, pueden pasar por tu mente imágenes o sentimientos de inutilidad o incapacidad de lo que no puedes hacer, o de lo que no te crees capaz de hacer, pero otra cosa es que de manera constante te digas a ti mismo: soy un inútil, no valgo para nada, no voy a ser nada en esta vida… y un motivo fundamental es porque si asiduamente te repites esta clase de diálogo, al final te lo acabas creyendo.

Similar es que tengas ese tipo de diálogo para situaciones que te ocurren cotidianamente: es intolerable que… es horrible que …. situaciones normales que las convertimos inconscientemente con este tipo de diálogo que nos dirigimos en auténticas dramas de nuestra vida.

Los hechos no producen de forma automática nuestras emociones, antes pasan por el filtro de nuestros pensamientos.

La prueba de ello es que ocurren hechos que a unos nos parecen bien y esos mismos hechos otros los consideran graves ofensas, ¿como puede ser esto?

De manera simple: son nuestros pensamientos, nuestro dialogo interno el responsable de que los estímulos que nos suceden nos afecten de una u otra manera, nuestra forma de pensar, el modo y las cosas que nos dirigimos a nosotros mismos tiene una importancia capital a la hora de interpretar los hechos, y eso, eso se puede cambiar, se puede modificar, se pueden aceptar situaciones que hasta ahora nos “chirriaban”, como? cambiando nuestro “chip”, conste que no dejamos de ser nosotros mismos por el hecho de cambiar nuestro modo de pensar, más bien al contrario, nos podemos sentir más grandes, más realizados cuando aceptamos cosas que hasta ahora no habíamos ni contemplado, a eso se le llama “abrir la mente” abrirnos a cosas nuevas, sentimientos nuevos, sensaciones diferentes.

Esto no son teorías para meter en un cajón, para leerlas, decir “que bonito, que interesante teoría” y luego olvidarse de ellas, son para recordarlas, meditarlas, realizarlas, ponerlas en práctica, en suma: identifícate con ellas, tenlas presente, practicarlas, se consciente y cuando “caigas” en tu rutina anterior: se consciente.

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Psicólogo Riesco M

Psicólogo Colegiado en el colegio oficial de Castilla la Mancha Nº de colegiado: CM-2230

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