¿La historia pasada, la que hemos vivido, los posos que nos han quedado de eso, nos condicionan?

¿Sentimos que tenemos que digerirlos?

Son determinantes decisivos de nuestra conducta actual?

Esos posos nos influyen de la manera que queramos que nos influyan, no existen incapacidades para decir que no puedo con ello, que se ha incrustado en mi de tal manera, que hasta que no lo digiera o hasta que no salga a la luz, no voy a poder ser persona.

La mente humana puede llegar a ser tan formidable, que si la pudiéramos ver desde un punto de vista externo, nos dejaría maravillados de los prodigios que puede llegar a realizar, y por el contrario es capaz de enrocarnos, de obsesionarnos con cualquier nimiedad que nos puede llegar a parecer una catástrofe, todo depende de la importancia, de la prioridad, de la prevalencia que le demos.

Las historias pasadas, lo que nos ha ocurrido en nuestra infancia, niñez, adolescencia, cuando ese cerebro se estaba formando y le afectaban de modo extraordinario los acontecimientos que ocurrían a nuestro alrededor, es cierto que se graban de manera notoria más que en cualquier otra etapa de nuestra vida, pero no es cierto que aquello que ocurrió una vez y le conmocionó,  tenga que seguir afectándole para el resto de su vida.

La prueba de esto se encuentra en que mismos sucesos afectan de muy diferente forma a unos u otros, porque si fuera el suceso lo que causa el trauma, no tendría que afectar a todo el mundo por igual? Cierto es que hay mayor probabilidad de que acontecimientos traumáticos que afectan a poblaciones enteras: terremotos, guerras,… exista un mayor número de traumas, pero la misma certeza hay de que no a todo el mundo les condiciona de igual manera, incluso hay personas que lo pasan como pasarían las cosas de la vida, naturalizándolas, el decirse que es concebible que en un planeta como el nuestro haya terremotos o que por la condición humana no nos extrañemos de que las guerras estén, aceptar lo que nos pueda venir en esta vida tan insegura y maravillosa que nos ha tocado vivir es casi como el antídoto a estos venenos ponzoñosos que nos puede jugar la mente, nuestra mente.

 

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Psicólogo Riesco M

Psicólogo Colegiado en el colegio oficial de Castilla la Mancha Nº de colegiado: CM-2230

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